“La enseñanza racionalista puede y debe
discutirlo todo, situando con anticipación al niño en la vía simple y
directa de la investigación personal”
-Francisco Ferrer -
Poco se puede decir que no se sepa de Francisco
Ferrer y Guardia, quizás el más importante educador y pedagogo de
la tradición anarquista. Barcelonés, influenciado por las ideas
republicanas, y reconociéndose en la tradición moderna iniciada por
Rousseau en el siglo XVIII. A partir de estos
acercamientos teóricos, Ferrer construirá una propuesta pedagógica
libertaria que tendría oportunidad de desarrollarse con las primeras
escuelas modernas de la España de finales del siglo XIX. Dicha propuesta
se esboza más claramente en su libro “La escuela moderna” en donde
platea que la educación es ante todo un problema político; Ferrer afirma
que la escuela obedece a las demandas de la clase que ostenta el poder y
controla el Estado, esta es la burguesía, que impone la formación que
deben recibir los y las trabajadoras desde la infancia hasta la adultez,
así, “la escuela estatal es realmente un medio de dominación burguesa
para controlar la mentalidad de la clase obrera, y la escuela
confesional un modo de seguir inculcando las supersticiones religiosas
para evitar la liberación del pueblo”.
Frente a la escuela burguesa, Ferrer
propone la Escuela Moderna, frente al convencionalismo, propone la
enseñanza científica y racional, frente a una pedagogía de la
dominación, propone una pedagogía libertaria enmarcada en una educación
sociopolítica que reflexione sobre “el origen de la desigualdad
económica, la falsedad de las religiones a la luz de la ciencia, el
error del patriotismo y del militarismo y la esclavitud que supone la
sumisión a la autoridad”. Ferrer
afirmaría que “había que respetar la inteligencia y la libertad del niño
declarando que el buen maestro era capaz de prescindir de sus propias
ideas de adulto”.
Otro de los aportes que hace Ferrer en su
texto de “La escuela moderna”, es la importancia de desarrollar una
educación mixta y sin distinción de clase, una educación igual para
hombres y mujeres y para ricos y pobres, donde no se reproduzcan las
jerarquías y desigualdades sociales. Estas demandas son bastantes
adelantadas para la época pues con ellas Ferrer afirma que la escuela es
reproductora de la desigualdad.
Estas reflexiones de Ferrer tomaron forma
con la experiencia raeal de la Escuela Moderna, desarrollada
entre 1901 y 1906, junto con un grupo de
intelectuales, profesores, republicanos radicales, masones y militantes
anarquistas. Empezaron a desarrollar una forma diferente de enseñar y
construir conocimiento. La Escuela Moderna hizo
también un ejercicio interesante de edición donde se publicaban libros y
manuales que se leían en la escuela, pero que con los años
se convirtieron en referentes de otros centros de enseñanza. Por último, decir que el modelo de la Escuela Moderna
se convirtió y sigue siendo un referente de experiencias libertarias en
educación, y ha sido llevada a la práctica en numerosas oportunidades,
desatancándose las experiencias de Argentina, México y Estados Unidos.


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