miércoles, 6 de noviembre de 2013

"La escuela moderna", Francisco Ferrer y Guardia

“La enseñanza racionalista puede y debe discutirlo todo, situando con anticipación al niño en la vía simple y directa de la investigación personal”
-Francisco Ferrer -

 
      
       Poco se puede decir que no se sepa de Francisco Ferrer y Guardia, quizás el más importante educador y pedagogo de la tradición anarquista. Barcelonés, influenciado
por las ideas republicanas, y reconociéndose en la tradición moderna iniciada por Rousseau en el siglo XVIII. A partir de estos acercamientos teóricos, Ferrer construirá una propuesta pedagógica libertaria que tendría oportunidad de desarrollarse con las primeras escuelas modernas de la España de finales del siglo XIX. Dicha propuesta se esboza más claramente en su libro “La escuela moderna” en donde platea que la educación es ante todo un problema político; Ferrer afirma que la escuela obedece a las demandas de la clase que ostenta el poder y controla el Estado, esta es la burguesía, que impone la formación que deben recibir los y las trabajadoras desde la infancia hasta la adultez, así, “la escuela estatal es realmente un medio de dominación burguesa para controlar la mentalidad de la clase obrera, y la escuela confesional un modo de seguir inculcando las supersticiones religiosas para evitar la liberación del pueblo”.
 
       Frente a la escuela burguesa, Ferrer propone la Escuela Moderna, frente al convencionalismo, propone la enseñanza científica y racional, frente a una pedagogía de la dominación, propone una pedagogía libertaria enmarcada en una educación sociopolítica que reflexione sobre “el origen de la desigualdad económica, la falsedad de las religiones a la luz de la ciencia, el error del patriotismo y del militarismo y la esclavitud que supone la sumisión a la autoridad”. Ferrer afirmaría que “había que respetar la inteligencia y la libertad del niño declarando que el buen maestro era capaz de prescindir de sus propias ideas de adulto”.
 
       Otro de los aportes que hace Ferrer en su texto de “La escuela moderna”, es la importancia de desarrollar una educación mixta y sin distinción de clase, una educación igual para hombres y mujeres y para ricos y pobres, donde no se reproduzcan las jerarquías y desigualdades sociales. Estas demandas son bastantes adelantadas para la época pues con ellas Ferrer afirma que la escuela es reproductora de la desigualdad. 

       Estas reflexiones de Ferrer tomaron forma con la experiencia raeal de la Escuela Moderna, desarrollada entre 1901 y 1906, junto con un grupo de intelectuales, profesores, republicanos radicales, masones y militantes anarquistas. Empezaron a desarrollar una forma diferente de enseñar y construir conocimiento. La Escuela Moderna hizo también un ejercicio interesante de edición donde se publicaban libros y manuales que se leían en la escuela, pero que con los años se convirtieron en referentes  de otros centros de enseñanza. Por último, decir que el modelo de la Escuela Moderna se convirtió y sigue siendo un referente de experiencias libertarias en educación, y ha sido llevada a la práctica en numerosas oportunidades, desatancándose las experiencias de Argentina, México y Estados Unidos.

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